~ temas de interés > lo que debe tener en cuenta el familiar encargado de cuidar a un mayor dependiente

Cuando mamá se enfermó, mi vida cambió", dice Sandra. "Pero lo peor no fue cambiarle pañales, limpiarla o bañarla, sino lidiar a diario con los sentimientos que experimentaba dentro de mí misma".

"Por 18 años cuidé a mi mamá, que padecía de Alzheimer, y los últimos 10 años fueron los peores porque me encontré entre dos personas: la compasiva y amorosa que aguantaba todo, y la malhumorada y respondona que se lastimaba con cada insulto que recibía de ella", comenta la mujer de 48 años, oriunda de México.

Sandra, que reside en Anaheim, California, asegura: "Por más que uno quiere a los padres, la tarea de cuidarlos es algo agotador. Particularmente cuando se ponen necios y groseros a causa de la misma enfermedad".

"Sabemos que lo hacen de manera inconsciente, pero uno no deja de sentirse enojado y con ganas de salir corriendo y dejar todo atrás", dice la mujer y agrega: "Lo peor es que después del incidente uno entra en una crisis de remordimiento y culpa que genera mucha confusión sentimental y agotamiento físico. Por eso es importante buscar ayuda".

El 24 de julio de 2005, la madre de Sandra falleció, y a casi dos años de su muerte se pregunta si hizo lo suficiente por ella y lleva en su corazón el remordimiento de haberle regañado en los momentos en que su madre la agredía física y verbalmente.

La historia de Sandra no es única. De acuerdo con la enfermera registrada Stella Mora-Henry, autora del libro Guía para el cuidado de nuestros mayores, cómo planificar el futuro de sus padres, hay en Estados Unidos 22 millones de familias que están cuidando en casa a un anciano que sufre de Alzheimer o de otra enfermedad.

"La cifra se incrementa a medida que crece la población anciana en este país", comenta Mora-Henry, quien ha trabajado con personas mayores por más de tres décadas y es dueña de un centro de cuidado de personas de edad avanzada en el Valle de San Fernando.

La profesional de la salud asegura que la tendencia de cuidar a los padres en casa es común en todos los grupos étnicos, pero se da con más frecuencia en la comunidad latina, donde el cuidador [la persona que está a cargo del anciano] hace todo lo posible por atenderlo a pesar del agotamiento que siente y de las dificultades que se presentan cuando la enfermedad progresa.

"Indiscutiblemente, el agotamiento de los cuidadores ha existido desde hace miles de años", señala Mora-Henry. "Sin embargo, hace muy poco se le definió en la literatura médica".

Por esto no es sorprendente que los cuidadores primarios sean tan susceptibles a la depresión y a la enfermedad como lo son los padres o cónyuges a quienes cuidan.

Según las estadísticas, el 75% de los cuidadores primarios está conformado por mujeres y más de un tercio de éstas tienen un trabajo adicional al de tener que cuidar a otra persona.

La enfermera registrada indica que las edades de los cuidadores van de los 30 a 90 años. "[Los cuidadores] son personas de cualquier estado civil y, en la mayoría de los casos destinan 18 años de su vida al cuidado del familiar enfermo, después de haber criado por 17 años a sus hijos".

"La tensión emocional que los cuidadores sienten es real, pero ellos no la reconocen —o no desean reconocerla— por el temor a desatar una confrontación familiar", señala la entrevistada, y prosigue: "Los cuidadores ofrecen el servicio a costa de su bienestar y buena salud".

Mora-Henry describe algunas de las señales de alerta que hay que tener en cuenta en el cuidador que está sufriendo de depresión:

- Dolores de cabeza, espalda o cuello.

- Falta de higiene personal.

- Fatiga crónica o falta de energía.

- Palpitaciones del corazón.

-Problemas digestivos.

- Impaciencia, enojo e irritabilidad.

- Tristeza o llanto inexplicable.

- Ansiedad o culpa; apatía o aislamiento.

- Mala memoria.

- Dificultad para concentrase.

- Pensamientos suicidas o necesidad de lastimar a otros.

- Reacciones desmedidas ante las críticas.

- Pérdida de interés en los pasatiempos.

- Falta de tiempo para compartir con amigos.

- Sobrealimentación o carencia de ésta.

Ángeles Padrón, de 52 años, cuida a su madre desde hace más de una década, y dice que para que esta tarea no sea tan pesada, es importante tratar de tener un espacio al día para uno mismo. "Esto se logra utilizando las guarderías diurnas para adultos que ayudan al anciano a estar alerta y distraído".

"Creo que es importante que los ancianos estén diariamente conectados con la sociedad, con personas de su misma edad y con sus mismos problemas de salud", comenta la residente de Bell. "Me he dado cuenta que mi madre llega todos los días muy feliz de la guardería porque allí le tienen programadas varias actividades y le dan terapia de memoria que ha servido mucho para su salud".

Padrón cuenta que cuando su madre está en la guardería, ella aprovecha el tiempo para hacer los quehaceres de la casa y tomar una clase de yoga, que le ha servido para mantener su propio control y resolver con tranquilidad los problemas de salud o comportamiento de su madre.

Otra actividad buena, dice, es llevar al familiar a un lugar donde le arreglen las uñas. "No sólo les sirve a ellos, sino también a uno para dar importancia a la persona que cuidó nuestra infancia y a la que ahora nos toca cuidar su vejez", concluye.

Para lograr bienestar

La enfermera registrada Stella Mora-Henry, conmás de 30 años en el oficio de cuidar a individuos de la tercera edad que padecen de algún mal, recomienda a los cuidadores seguir estos consejos:

- Dormir lo suficiente.

- Visitar al médico para un chequeo cada vez que no se sientan bien.

- Hacer ejercicio diario, aunque sea caminar alrededor de la casa, para descargar las tensiones.

- Buscar ayuda para la elaboración de tareas específicas, como comprar los alimentos, lavar la ropa, etc.

- Aprender a decir sí cuando alguien le ofrezca ayuda y mantenerse en contacto con sus amigas.

- Organizarse para tomar pequeños descansos regulares, y tener a mano una lista de todo lo que hace por su padre o madre (que cuida) cada vez que piense que no está haciendo lo suficiente por ellos.