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Las políticas de acción propuestas por la OMS (2002) para potenciar los determinantes psicológicos y conductuales del envejecimiento activo son: (1) reducir los factores de riesgo asociados a enfermedades e incrementar los de protección de la salud a través de hábitos saludables y ejercicio físico; (2) promover los factores de protección del funcionamiento cognitivo; (3) promover las emociones y un afrontamiento positivo; y (4) promover la participación psicosocial. Los psicólogos están implicados en las cuatro políticas de acción propuestas. Así, desde el punto de vista de la Psicología de la salud, los profesionales de la Psicología han enfatizado la importancia que tienen los estilos de vida (ejercicio físico, dieta, no fumar, beber moderadamente, la adherencia al tratamiento, etc.) y ejercen un papel esencial en la promoción de la salud y la prevención de la enfermedad.
Por otra parte, el declive
cognitivo que ocurre con el paso del tiempo puede ser compensado con ejercicios
(Baltes y Schaie,1976; Fernández-Ballesteros y Calero, 1995;
Fernández-Ballesteros y col, 2003). Incluso, la actividad intelectual
a lo largo de la vida se considera un factor de protección de la demencia
(Wilson y col, 2002).
Variables de personalidad
como el optimismo y el pensamiento positivo están asociadas a satisfacción con
la vida en la vejez (Caprara y col, 2003). El afecto
positivo reduce la mortalidad de las personas mayores. En este sentido, personas
con muna imagen positiva del envejecimiento (evaluadas 25 años antes) vivieron
7,5 años más que aquéllas con una imagen negativa. La actitud o afecto positivo
es un protector contra el declive físico y funcional en
mayores. Además, varios estudios subrayan el efecto del entrenamiento
Finalmente, el modelo de
envejecimiento activo apunta la importancia de las relaciones sociales, la
competencia social, la participación y la productividad. Los investigadores han
identificado el tipo de intervenciones que median y promueven una amplia red
social, así
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