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¿Por qué se desencadena el Alzheimer? Su origen es aún desconocido. Algunos autores señalan que podría haber causas tóxicas que hagan que las neuronas se vayan generando y se acumulen proteínas en el cerebro. Otros piensan que puede ser una infección la que produzca alteraciones neurofibriales y la muerte neuronal. También se señala que el origen puede ser genético. Pero ninguna de estas teorías es definitiva. Los expertos apunta que podrían ser una conjunción de factores múltiples: genéticos, constitucionales del propio individuo y ambientales. Hay muchos interrogantes para descifrar una enfermedad devastadora que arrasa como un huracán los recuerdos del individuo y que supone un fuerte impacto psico-social para sus familiares. El descubriendo de nuevos fármacos que actúen sobre los daños neuronales y la mejora de técnicas de imagen que ayuden al diagnóstico precoz son las principales líneas de investigación en esta enfermedad que hasta el momento no tiene cura. La enfermedad del Alzheimer es una de las demencias con mayor prevalencia en la tercera edad, ¿se conoce el origen? Todavía no se conoce el por qué se producen los daños cerebrales que ocasiona la enfermedad y que se observan cuando se realiza las pruebas de imagen diagnóstico. Se sabe que puede haber una predisposición genética pero ésta no lo explica todo. También existen otros factores como ambientales y del propio individuo (control de sus cifras de la presión arterial, llevar una dieta equilibrada, hacer ejercicio...) que si están descontrolados pueden contribuir al desarrollo de la enfermedad. En definitiva, es una conjunción de factores múltiples: algunos genéticos, otros constitucionales del propio individuo y ambientales.
Paralelamente se está investigando en otras líneas de investigación de nuevos fármacos que interfieran en los daños neuronales que produce la enfermedad.. En la actualidad, Los medicamentos comercializados controlan los síntomas (retrasan la pérdida progresiva de memoria, controlan los síntomas emocionales como depresión o conductuales...) y ralentizan la enfermedad pero no impiden que continúe avanzando en el individuo.
Suele empezar con el trastorno de la memoria de forma progresiva. No vale con que el propio sujeto diga que mala memoria tengo, sino tiene que ser el cuidador quien confirme que es verdad que va a peor. En definitiva, la perdida de la memoria progresiva para los acontecimientos que han sucedido de una manera reciente y que además lo constata un familiar que convive con esa persona. Después aparecen otros síntomas que se extiende al lenguaje, la perdida de facultades para desempeñar acciones como las labores domésticas, etc.
Hay muchos problemas de la memoria en la vida cotidiana que pueden ser por trastorno de depresión, estrés, ansiedad.. que conllevan a olvidos muy frecuentes, pero eso no implica tener Alzheimer. Hay que tener en cuenta que existen otras demencias aunque el 50% corresponde a la enfermedad de Alzheimer. Muchas demencias son corregibles por eso es importante que un paciente que empieza a perder la memoria, el lenguaje, su capacidad de ubicación, vestirse, etc. que vayan al neurólogo y le haga un diagnóstico adecuado. ¿Cuáles son las pruebas que se realizan para diagnosticar que se padecen la enfermedad de Alzheimer y descartar otras demencias? Es muy complejo dependiendo de la experiencia del equipo médico que atiende al paciente. Para diagnosticar correctamente una demencia, en primer lugar, el paciente debe ser visto por Atención Primaria y allí que le hagan un chequeo completo de su niveles hormonales tiroideas, análisis de sangre, índices de vitamina B12, de ácido fólico... para descartar otras enfermedades que en una persona mayor pueda asemejarse al Alzheimer. Si el médico de AP considera que el paciente tiene una demencia debe dirigirle al neurólogo que le hará una exploración neurológica y le pedirá unas pruebas complementarias (de imagen cerebral, valoración neuro-psicológica...) y a partir de ahí se confirmará el diagnóstico.
El promedio es de unos 10 años desde que se diagnóstica lo que pasa que si el individuo goza de una buena salud puede ser entre 15 o 20 años. Por el contrario, si el paciente tiene otras enfermedades, la evolución es más rápida.
Siempre se ha sabido que puede haber casos excepcionales de origen temprano a los 40 ó 50 años y se suele asociar a casos hereditarios. Estos casos suponen un 1% del número total de enfermos de Alzheimer. Los estudios epidemiológicos señalan que esta enfermedad empieza a ser prevalente en edades entre los 70 y 75 años.
Aunque
haya un antecedente familiar, esto no significa que se vaya a heredar. No hay
ningún tratamiento preventivo farmacológico, aunque si es recomendable llevar
hábitos de vida sanos: dieta equilibrada, deporte, no fumar, no beber alcohol...
Asimismo, se debe controlar periódicamente la tensión arterial, análisis de
colesterol, niveles de azúcar... Existen distintos fármacos que actúan sobre los síntomas de la enfermedad. Aquellos medicamentos que retardan al perdida de memoria que se encuentran los Inhibidotes de la colinesterasas y la memantina. Otros fármacos son los neurolépticos para la agitación, agresividad... También se utilizan tranquilizantes y antidepresivos que actúan contra ciertos síntomas asociados al Alzheimer.
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