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LAS PRIMERAS SEÑALES DE DEMENCIA PODRÍAN SER FÍSICAS
Un estudio reciente sugiere que una pobre función física podría ser una
señal de advertencia de un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer y otras
demencias. "Lo que estamos tratando de decir es que no se puede separar la mente
del resto del cuerpo", dijo el el Dr. Eric Larson, coautor del estudio y
director del grupo del Health Studies de Seattle. "Ambos están relacionados de
forma inextricable en las personas mayores", agregó.
"Aún el grado más leve de
discapacidad física pronostica un mayor riesgo de Alzheimer", agregó el Dr. Gary
Kennedy, psiquiatra geriátrico del Centro Médico Montefiore de la ciudad de
Nueva York. "Esto añade poco a la precisión diagnóstica cuando determinamos
quién está en riesgo o no, de forma que podamos ofrecer intervenciones de
prevención", dijo.
Aunque algunos estudios anteriores han encontrado una relación entre la función
física y la capacidad cognitiva, no han explorado cómo se relaciona el desempeño
físico con el desarrollo de la demencia o la alteración cognitiva, que a menudo
antecede a la demencia.
Para el nuevo estudio, que aparece en la edición del 22 de mayo de Archives
of Internal Medicine, los investigadores analizaron a 2,288 hombres y
mujeres de 65 años o más que no tenían demencia cuando comenzó el estudio.
Las capacidades cognitivas fueron evaluadas y calificadas al comienzo del
estudio. La función física fue evaluada, de acuerdo con varias pruebas
establecidas, una caminata cronometrada de 3 metros, una prueba para "levantarse
de una silla" que mide el tiempo en que los participantes se levantan y se
sientan cinco veces, una evaluación del equilibrio para mantenerse de pie y una
medida de la fuerza de agarre en la mano dominante.
Dichas evaluaciones fueron actualizadas cada dos años por un promedio de seis
años.
Al comienzo del estudio, los individuos con menor puntaje de desempeño físico
también tenían menor puntaje cognitivo.
A medida que el estudio progresaba, las personas que tenían mayores puntajes de
desempeño físico eran tres veces más propensas a desarrollar demencia que los
que tenían menores puntajes.
Los primeros indicadores de un riesgo de demencia en personas sin alteración
cognitiva parecían ser problemas para caminar y con el equilibrio. Y entre las
personas con alteración cognitiva aparente leve, un agarre manual débil sugería
que progresarían a la demencia, halló el estudio.
En otras palabras, los problemas para caminar y con el equilibrio podrían
ocurrir durante una fase inicial mientras que un agarre débil podría aparecer en
una etapa posterior.
La buena noticia es que incrementar los niveles de actividad física podría tener
el efecto de frenar la demencia.
El mismo equipo de investigación había encontrado anteriormente que las personas
de la tercera edad que hacían ejercicio mínimo al menos tres días a la semana
podían reducir su riesgo de desarrollar Alzheimer y otras formas de demencia en
hasta el 30 ó el 40 por ciento. El mensaje de ese estudio, señaló Larson, era
utilizar su capacidad física aún cuando se ha empezado a perderla".
Y ese mensaje podría ser igualmente aplicable aquí.
"Si nota un declive en la función física, es una buena idea, indiscutiblemente,
que empiece a rehabilitarse o que se someta a un programa de ejercicios físicos
de fuerza lo más pronto posible", recomendó Larson. "Estoy muy entusiasmado con
este hallazgo", señaló. "Algo tan simple como caminar con regularidad podría
aminorar la tasa de demencia".
Kennedy agregó que "si usted cree que la persona tiene reducciones muy sutiles
en el desempeño motor, podría merecer la pena que la anime a ser más activa
físicamente. Nunca es demasiado tarde para empezar a hacer ejercicio".
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